
Con su aspecto rápido e inestable, los kayaks de los Caribou Inuit y de los Igloolik Inuit a finales del siglo XIX me han llamado la atención desde que los conocí. Buena parte de la culpa la tienen sin duda los delgados cuernos en que acaban popa y proa. Contribuyen a crear una imagen de barco extremadamente largo, estrecho y grácil y, al menos a mis ojos, le añaden un punto levemente excéntrico. Su función no me resultaba obvia y me parecían casi un adorno, una rareza en embarcaciones de reputación tan eminentemente utilitaria como los kayaks árticos tradicionales.

En realidad, de acuerdo con los estudios de Eugene Arima, los cuernos son muy útiles y desempeñan numerosas funciones. Muchas parecen relacionarse con la falta de estabilidad de kayaks estrechos y de casco redondeado. Por ejemplo, permiten a un asistente estabilizar la delgada y nerviosa embarcación al entrar y salir del agua. El cuerno de popa de un kayak que acude al rescate tras un vuelco ofrece en su base un lugar donde agarrarse a la víctima y el del kayak volcado puede (una vez enderezado) sujetarse bajo el brazo del rescatador permitiendo a este remolcarlo. En las bases de los cuernos se apoyan los travesaños usados para unir dos o más kayaks y formar así las balsas necesarias para enfrentar mala mar o transportar bienes con kayaks tan estrechos. Me pregunto si será casual que los kayaks del delta del McKenzie, con algunas características similares, también tuvieran cuernos. Del extremo del cuerno de proa, se pueden colgar dos adornos rojos en forma de cuchara para que se mezan ahí alegremente como kuviahunnihautik ("por el gozo").

Me ha gustado esta última función. Indica que navegar por el placer de hacerlo era algo reconocido por los usuarios tradicionales de estos kayaks y tenía su lugar entre los usos más directamente prácticos, inevitablemente dominantes. Por algún motivo, me gusta pensar que no sólo material y técnicas tienen raíces en la tradición ártica, sino también lo que yo considero el espíritu del kayak de mar como lo practicamos hoy.
Si lo piensas un poco, era de esperar.

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