sábado, 12 de abril de 2008

Primeras VI: Paatit


Entre las agradables novedades que trajo la Semana Santa en Ortigueira (ver entrada anterior), debo confesar que me emocionó en especial el que, a la hora de la verdad, mi pala groenlandesa, hecha con mis manitas (prácticamente, lo primero que construyo nunca), propulsara estupendamente estupendamente mi kayak. Como ya he confesado, enseguida me sentí a gusto y al final de la excursión estaba encantado.

Desde entonces ha ido al agua (dulce, en esta ocasión) una vez más. Otro día de viento, incluso más fuerte que en el estreno y, en consecuencia, otra oportunidad de apreciar lo que que una pala groenlandesa puede ofrecer en esas condiciones. Y de hacerme totalmente adicto a la palada silenciosa que se puede conseguir con ella y a las preciosas oportunidades de aproximarse a la fauna que ell proporciona. Ah, a los largo de unos 5 km de esa salida y gracias a la amabilidad de Xabier, su constructor, pude emparejar mi pala con un qajaq groenlandés durante el retorno de su viaje inaugural (otra "primera" sobre la que divagar en el futuro próximo). Fantástico.

El palo (madera de samba = obeche = ayous y otros pocos nombres más) ha acabado en 234 cm de largo, 7.8 cm de ancho y un peso de 850 gr. Le tengo un afecto absurdo.

Note: English version here

viernes, 4 de abril de 2008

Primeras III: Ortigueira

Note: Las fotos las tomó Luis de Ponferrada que amablemente me ha permitido usarlas.

La Semana Santa de 2008 ha traído diversas nuevas y buenas (muy buenas, en realidad) experiencias con el kayak durante los cuatro días pasados en Santa Marta de Ortigueira en las Rías Altas.

He conocido a nuevos compañeros que espero se convertirán en nuevos amigos y tenido contacto directo con la AGKM (Asociación Galega de Kaiak de Mar), una iniciativa interesante y prometedora en el panorama del kayak de mar nacional. Mi recién acabada primera pala groenlandesa ha recibido un bautismo de mar. Por primera vez, he contemplado en vivo y en directo "SOFs" (es decir, barcos construidos por el método de "piel sobre armazón"), un kayak de estilo groenlandés construído por unos de mis gurus del trabajo de la madera, Paco García, y un currach de las islas de Aran (como los del documental de Flaherty, sí) que hizo el viaje desde Barcelona y he paleado en nuevos, magníficos sitios.

Bajo los benévolos auspicios de la AGKM, lo que iba a ser la reunión de unos cuantos amigos en Ortigueira se transformó de manera espontánea y a gran velocidad en algo que incluía a medio extraños como yo, un curso de kayak surf, un taller de construcción de palas y cuerdas groenlandesas. A pesar de ello, el evento se esforzó en mantenerse fiel a su naturaleza informal originaria y al lema "Todos somos organizadores". Por supuesto, luego hubo quien trabajó de verdad mientras que yo, por ejemplo, contribuí pasándomelo muy bien, pero creo que el espíritu que reinó, una especie de anarquía gentilmente guiada, fue el que se pretendía. Funcionó de manera admirable.

Ha sido mi primer contacto con el Cantábrico en kayak. Es una costa preciosa, salpicada de rías (que ofrecen aguas protegidas donde tipos como yo pueden disfrutar de estupendas excursiones cuando la cosa se pone fea mar afuera) y de pueblos (por lo común pintorescos y bonitos) en los que se puede obtener buena bebida y comida. Es, de verdad, una zona fantástica para el kayak de mar.


Como experiencia, resultó un poco limitada, ya que el clima no cooperó mucho. Los vientos de fuerza 6-7 y mares grandes (4-7 m), acompañados de chubascos y granizadas hicieron que, para mí, palear fuera poco apetecible en la ría y suicida en el mar el sábado y domingo. Por suerte, ahí estaban el taller de palas y un precioso tablón de cedro rojo para tenerme alegremente entretenido.

El jueves, paleamos todos juntos y asomamos nuestra nariz colectiva a la boca de la ría de Ortigueira desde el pequeño puerto de Espasante. Las condiciones, aunque más suaves que lo que vendría luego durante el fin de semana, no eran precisamente cómodas (F4-5, olas de unos 2 m que rompían) para un grupo de niveles diversos como el nuestro y pronto volvimos a aguas protegidas. Con la lección aprendida, al día siguiente nos dividimos según nuestra habilidad y audacia. Una minoría arrostró vientos de F5 (6 más tarde) y olas de 3-4 m en una excursión costera. Prudentemente, yo salí con la mayoría y con el currach en un paseo más tranquilo ría de O Barqueiro abajo hasta el precios puerto de Bares, llevándome la pala groenlandesa para su primera salida.

Resulta que Bares es el puerto español más al norte y, de vez en cuando, se dice que también el más antiguo aún activo. Su espigón megalítico se solía datar en el siglo VIII BCE y su construcción asignarse a mercaderes fenicios o, más raramente, pueblos locales. Sin embargo, ambas propuestas se han criticado recientemente y un cierto consenso sobre un origen romano parece estar emergiendo. En cualquier caso es una estructura intrigante, que impresiona y que formó la playa en la que desembarcamos para tomar una cerveza y un bocadillo de algo bueno en un bar cercano. Volvimos con la marea alta a favor, vientos crecientes hasta el punto de la molestia ocasional (no llevo timón ni orza) y cada vez mayores confianza y aprecio de mi flamente pala groenlandesa (para el final de la excursión, estaba totalmente colgado de ella). Durante buena parte de la vuelta paleé al lado del currach, viéndolo navegar sobre un fondo de acantilados, bosques, calas y playas recónditas y pueblecillos pesqueros en la orilla opuesta y pasando un magnífico rato.

Es, de verdad, una zona fantástica para el kayak de mar.

viernes, 28 de marzo de 2008

Esquimotaje III. Unangan

(English version here)

Advertencia: va a ser largo y rollo. Seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.

Gracias a Dr. Key he leído un artículo de Jeff Dickrell en Sea Kayaker discutiendo si los Aleutas esquimotaban o no con sus baidarkas (bueno, con sus iqyax, para ser preciso). Obviamente, no hay evidencia clara (de otro modo, no habría mucho que discutir, no?). Las referencias en la literatura son contradictorias y, en algunos de los casos pro-esquimotaje, vagas e indirectas. De hecho, los Unangan no son únicos en esta incertidumbre. Por ejemplo, entre quienes dieron noticia de los usos del kayak entre los Chugach, sólo Kaj Birket-Smith (citado por David Zimmerly en su estupendo libro Qayaq) declaró que eran capaces de esquimotar sus barcos (que también fueron llamados baidarkas y que compartían una llamativa semejanza en sus proas bífidas con los iqyax Aleutianos, pero que, por lo demás, deben haberse comportado de manera muy distinta en lo que a estabilidad, velocidad, etc... toca).

En cualquier caso, Dickrell parece concluir que los Aleutas esquimotaban, pero que la maniobra no era común. Me parece razonable (lo que, dado que no soy un experto, tampoco es que sea relevante) y, quizás, me gustaría añadir un poco de evidencia adicional. Hacia 1840, el obispo Ivan Veniaminov (citado, de nuevo, en
Qayaq) escribió: "Así, hoy quedan muy pocos, si alguno, de los antiguos navegantes quienes, cuando sus embarcaciones volcaban, podían devolverlas a la posición correcta por sí mismos o enderazarlas con un hábil movimiento del remo sin salir de la baidarka"


Me pareció un poco extraño que este pasaje no se mencionara en
Sea Kayaker, puesto que es de fácil acceso y Dickrell incluye otras citas de Veniaminov (una fuente muy importante para la etnografía Aleutiana en general y el uso del kayak en particular). Desde luego, la cita no es como un video de un Aleuta esquimotando, pero considerando el tiempo que el obispo Veniaminov pasó en la América Rusa, su interés, respeto y devoción hacia los nativos y su cultura, para mí tiene cierto peso. Además, encaja bien con la sugerencia de un esquimotaje existente, pero poco practicado. Aún mejor, parece indicar una habilidad en rápido proceso de desaparición y esto concuerda muy bien con mis propias especulaciones (ociosas y sin mayor base, desde luego) sobre la aparente rareza (si es que existía) del esquimotaje entre los Aleutas.

Dickrell ofrece algunas hipótesis sobre las razones de esto. En esencia, parece proponer que el esquimotaje no era una gran necesidad porque los Aleutas no volcaban casi nunca. Sugiere que eran muy, muy buenos haciendo apoyos (muy buenos kayakistas en general) y, además, usaban rocas (unos 20 kgs) como balasto, lo que hacía más improbable volcar, pero también muy difícil el esquimotaje si, a pesar de todo, el vuelco se producía.



Puede que fuera así, pero, aunque aquí estoy muy, muy por encima de mis capacidades, no puedo evitar preguntarme si esto podía ser todo. De momento, la información con la que me he topado no me produce la impresión de que el vuelco fuera algo tan extraordinario entre los Unangan. Los relatos de cazadores perdidos en el mar no parecen especialmente raros y Veniaminov mencionó (otra vez: citado en
Qayaq) técnicas Aleutas de autorrescate basadas en el uso de estómagos inflados de foca o león marino como flotadores para desaguar (si hacía falta), enderezar y volver a entrar en una baidarka volcada (me recordó a nuestras propias maniobras con el flotador de pala). Veniaminov declara que esos flotadores eran parte "indispensable" del equipo de cualquier baidarka. A mí, esto tiende a hacerme pensar que los Aleutas parecían contemplar el vuelco como algo que uno debía estar preparado para afrontar. Ciertamente, los flotadores también se empleaban para llevar agua y como globos de flotación en caso de necesidad.

Además, me da la sensación de la que probabilidad de vuelco no es el único, quizá ni siquiera el principal, determinante de si un grupo de kayakistas del Ártico esquimotaba o no. Por ejemplo, los palistas de la Isla del Rey (los lectores de este blog puede que lo recuerden) y de Nunivak, que navegaban en embarcaciones francamente estables, desarrollaron un esquimotaje para sus anchos kayaks y sus palas de una hoja. En cambio, los Inuvialuit del delta del Mckenzie y los Caribou Inuit que usaban algunos de los kayaks tradicionales más inestables (más que las baidarkas Aleutianas) no esquimotaban (ni usaban balasto).



En mi opinión, debieron haber intervenido más factores. Esquimotar no es la única respuesta posible al vuelco y la probabilidad de que un grupo de kayakistas árticos desarrollara el esquimotaje y recurriera a él como opción principal frente a otras alternativas pudo (debió?) depender del contexto global en que se usaba el kayak. Si los palistas solían operar solos o en grupo, la profundidad y temperatura del agua y la distancia a la costa, las presas que se cazaba y los instrumentos que se usaba para ello (presencia o no de líneas de arpón que puedan enredarse, por ejemplo) y, posiblemente, otras circunstancias debieron ser relevantes. Así, los Caribou Inuit y los del delta del Mckenzie parecen haber cazado en grupo y no muy lejos de la orilla con frecuencia y los rescates de los Caribou Inuit descritos por E. Arima (ver esta entrada anterior) parecen basarse en la ayuda de un compañero y el transporte a la orilla.



En este sentido y volviendo a los Aleutas, parece que el contacto con los Europeos tuvo un gran impacto sobres su uso del kayak. Los promyshlenniki rusos, mercaderes de pieles y cazadores, empezaron a aparecer en las Aleutianas hacia 1743. Pronto, estaban explotando a los nativos, prácticamente esclavizándolos, y forzando a los cazadores a dedicarse a la captura de nutras marinas para su propio beneficio. Esas cacerías de nutrias se llevaban a cabo en grupo y con baidarkas dobles, en lugar de las individuales que aparentemente eran la embarcación de caza habitual antes de la llegada de los Rusos. Veniaminov (de nuevo! Y de nuevo citado en
Qayaq) escribió: "La baidarka doble se usó desde siempre entre los Aleutas, pero tan sólo para transportar cargas ligeras y para que navegaran un viejo con un niño, pero incluso en el presente, nunca se ha dado el caso de que dos palistas jóvenes y saludables salgan a la caza de nutrias en una embarcación doble por su propia voluntad. Esto se consideraba vergonzoso"

En marcado contraste con estas palabras, el material gráfico posterior muestra sobre todo baidarkas dobles y triples (un invento ruso para transportar pasajeros o mercancía), con frecuencia en partidas bastante numerosas. Aunque posible, es bastante más complicado esquimotar con un kayak doble y, si las cacerías ahora eran, por lo común, en grupo, se podía confiar en una asistencia razonablemente rápida. En estas nuevas condiciones, el esquimotaje sería menos útil y el incentivo para invertir el esfuerzo necesario para llegar a dominar la maniobra también sería menor.



En las Aleutianas, los promyshlenniki y los profundos y rápidos cambios que causaron parecen haber precedido a los etnógrafos. Me pregunto si, cuando europeos interesados en la cultura y tradiciones de los habitantes, y no en su mera explotación, llegaron a la zona, encontraron una sociedad ya cambiada donde, probablemente junto a otras cosas, esquimotar con una baidarka (quizá nunca una práctica popular) era sobre todo un recuerdo del pasado, como las palabras de Veniaminov parecen sugerir.


domingo, 9 de marzo de 2008

Conexión (III)

(English version here)

A principios de Junio de 1788, la fragata Princesa, capitaneada por Esteban José Martínez, y su compañero, el paquebote San Carlos bajo Gonzalo López de Haro, exploraron El Golfo del Príncipe Guillermo en Alaska. El 18 de Junio, tras haber enviado lanchas en tareas de reconocimiento, ambos barcos navegaban próximos cerca del extremo suroeste de la isla Montague. En una nota a la entrada de su diario de esa fecha, Jose María de Narváez, un piloto que había mandado una de las lanchas, se refirió a las embarcaciones de los habitantes de la zona en estos términos:


"Sus canoas tienen forma de harpa y están envueltas por fuera con pequeñas cuerdas trenzadas. El armazón de las canoas está construido por dentro con delgadas costillas de madera, tejidas en una forma perfectamente diseñada. Del mismo estilo, tienen un espacio cerrado en el que hay una abertura redonda, como la boca de una tinaja. El Indio se introduce aquí. No importa cuanto oleaje haya, viaja sin mojarse parte alguna del cuerpo. Sus brazos permanecen libres para remar con unos pequeños remos"



Para mi vergüenza, confieso que el texto de arriba es mi re-traducción al castellano de una versión inglesa del original, que confío en poder examinar algún día. Cuando eso ocurra, ya contaré algo aquí.

En cualquier caso, creo que Narváez hablaba de los kayaks del pueblo Chugach, que aún vive en esa región.

jueves, 21 de febrero de 2008

Primeras II (Riaño)

(English version here)



En una entrada anterior divagaba acerca de como mi primera salida de 2008 había supuesto numerosas "primeras veces" y sobre considerarlo un presagio. Parece que no andaba descaminado por completo. El año continúa trayendo novedades. Así, ahora utilizo una nueva pala estilo Euro que ha supuesto una gran diferencia (para bien) y que me encanta. Una pala groenlandesa (la primera cosa que construyo con mis manos, creo) está acabada y aguardando pruebas exhaustivas (por supuesto, en breve habrá más sobre ambas en este espacio). Además he conocido un par de nuevos sitios para palear, incluyendo el embalse de Riaño el fin de semana pasado en la que ha sido mi primera acampada con kayak.


He participado en la 3ª edición de la Concentración Invernal de Riaño. El embalse de Riaño es un pantano de tamaño respetable situado a ya cierta altititud (unos 1200 m snm) en la Cordillera Cantábrica. Aparentemente, es la única masa de agua del país que combina tamaño suficiente y paisaje agradable con la posibilidad de condiciones de paleo severas en el invierno. Como tal, ha sido considerado por algunos emprendedores kayakistas como un sitio apropiado para poner a prueba material y a uno mismo y adquirir experiencia en travesías en aguas frías relativamente cerca de casa.



Grandes cantidades de nieve (Riaño I) y de lluvia a temperatura próxima a la congelación (Riaño II) proporcionaron las buscada adversidad en las dos ediciones previas, haciéndolas un claro éxito. En Riaño III, sin embargo, una vez que la niebla matutina se desvaneció hemos tenido que soportar un luminoso día de sol que fundió la escarcha nocturna con rapidez y no nos dejó más remedio que disfrutar del estupendo escenario. Terrible. Se nos concedió un cierto respiro en la acampada en forma de noche bastante fría (cerca de -5º C) y amanecer de escarcha. Supongo que intentar empaquetar el material el bolsas estancas rígidas debido a la helada podría pasar como algo de desafío.



En realidad, me temo que me pueda faltar el auténtico espíritu aventurero. He de confesar que la meteorología benigna no me decepcionó en absoluto y que dí la bienvenida a la oportunidad de simplemente pasarlo bien. Además, siendo, como he dicho, mi primera acampada kayakera, para mí había en cualquier caso unas cuantas pruebas personales que, en mi opinión, cubrían sin problemas el apartado "Desafíos". Elegir y organizar material de acampada, ropa, comida y agua y cargarlo todo en los 450 cm de longitud de mi Creus de Fun Run Kayaks (que pronto tendrá su más que merecida entrada) me pareció suficiente examen a superar por ahora.



Me alegra contar que todo fue muy bien y que mi kayak estuvo a la altura de las afirmaciones de su constructor (ninguna sorpresa esto) sobre su buena capacidad de carga. Todo lo necesario para una confortable acampada invernal se acopló ordenadamente en los dos tambuchos y sobró algo de sitio. No tuve que llevar nada en cubierta (salvo la bomba de achique, el flotador de pala y la bolsa estanca con algo de comer que viven siempre ahí), cosa que odio (puede ser una pequeña manía mía...). Tapas y bolsas estancas hicieron lo que se espera de ellas: nada se mojó. Unas condiciones mas suaves que requieran menos equipo y menos voluminoso, compartir tienda o, forzando, colocar alguna cosilla en cubierta, deberían liberar espacio abundante para comida y agua y, de este modo, permitir excursiones bastante más largas.

Las espero con auténtica anticipación.


NOTA: Las fotografías fueron tomadas por Miguel (Mijeliño) y Jaime (Borrasca) quienes gentilmente me han permitido su uso. En el blog de Jaime hay una crónica más extensa de la salida y vínculos a más material gráfico.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Conexión (II)


El actual centro turístico y antiguo santuario hippy de Tofino (BC, Canada) obtuvo su presente nombre cuando en su expedición de 1792 para explorar el Estrecho de Juan de Fuca, los comandantes Dionisio Alcalá Galiano y Cayetano Valdés al mando de las goletas Sutil y Mexicana nombraron una cala en honor de su mentor y colega hidrógrafo Vicente Tofiño de San Miguel.

El contraalmirante (su rango final) Tofiño (1732-1795) fue un un reputado astrónomo, cartógrafo y matemático muy respetado por sus contemporáneos. Fue director de las Reales Academias de Guardiamarinas de San Fernando, El Ferrol y Cartagena. Produjo abundantes libros, tratados y mapas, pero quizá la contribución que más fama le ha reportado fue el Gran Atlas Marítimo de las Costas de España e Islas Adyacentes, elaborado bajo su dirección entre 1783 y 1788

Y ahora la conexión con el kayak (aunque muchos ya la habrán notado): entre los antiguos modelos de Necky kayaks había un doble llamado Tofino. Y, en 1987, fue un Necky Tofino el barco que, tras mínimas modificaciones, Ed Gillett eligió para palear de California a Hawaii.




English version here.

martes, 12 de febrero de 2008

Barcos Libres



Literal y, más importante para esta entrada, metafóricamente, el kayak de mar me está llevando a sitios a los que nunca imaginé ir. Y me encanta.

No sólo he superado la prevención de toda una vida hacia el bricolaje (he acabado mi pala groenlandesa, más sobre el tema pronto...), sino que últimamente me he encontrado jugueteando con software gratuito de arquitectura naval, más alguna incursión en el mundo aún más amplio del diseño gráfico 3D. El programa que he acabado usado de modo casi exclusivo se llama FREESHIP. A mi inexperto juicio, resulta razonablemente sencillo de manejo y hace casi todo lo que quiero. Y lo que quiero es, en gran medida, hacer modelos 3D de kayaks tradicionales que me resulte agradable mirar. Esos modelos pueden a su vez exportarse a programas de diseño gráfico 3D más inclinados al arte, donde, si encuentro el tiempo, puede que intente añadirles texturas y otras zarandajas que aumenten su valor estético (espero) .


Bueno, la verdad es que la curiosidad suele poderme, así que era casi inevitable que acabara tratando de hacer algo más que admirar vistas de kayaks. Admito que ando intentando usar FREESHIP para explorar algunas características del comportamiento de los diseños. Ya sabéis, velocidad/resistencia, estabilidad... En este sentido, una advertencia por si a alguien le da por probar: avatares de su desarrollo acabaron conviertiendo FREESHIP 2.6 en DelftShip Free 3.2 más una versión comercial (de precio razonable, diría). En el proceso la versión gratuita ganó una mejor interfase, pero perdió el análisis de estabilidad. Exportar modelos hechos con 3.2 a 2.6 se ha demostrado un auténtico dolor, al menos para mi habilidad (el freeware no permite "guardar como" a versiones anteriores del programa, cosa que sí hace la versión de pago) y ahora tengo que rehacer en 2.6 unos cuantos modelos que produje inicialmente en 3.2. Por tanto, si la estabilidad es de interés, yo aconsejaría empezar con el viejo FREESHIP 2.6 y serle fiel.


Además, tengo que confesar que el nombre del software ha contribuid a que le tome cariño. Simplemente por las connotaciones de "libertad". Sí, ya sé: es por el precio, que es gratis, pero, para mí una conexión, por rebuscada y casual que sea, es una conexión. En un artículo en Adventure Kayak, John Dowd contaba como, trabajando como consultor,preguntó a los empleados de la sección de kayaks que era lo de verdad vendían. Al final, la respuesta fue "libertad" (no significaría esto que el material de kayak es, en realidad, muy barato?. La libertad no tiene precio, no? No creo, sin embargo, que mi pareja lo viera de este modo...) y creo que acertaron. Para mí, el kayak funciona como vehículo hacia momentos, fugaces por lo común, de sentirme libre. Poco original, desde luego, pero me produce una especie de diversión infantil el trastear con modelos de estos barcos a la libertad con un programa que lleva "libre" (forzando un poco la traducción) en su nombre.

Sí, puedo ser así de bobo.