
Como ya he explicado, soy afortunado con mis amigos del kayak. Como también he dicho, una de las razones, ni mucho menos la única o principal, es que construyen estupendos kayaks SOF y yo puedo probarlos. El último caso es la baidarka aleutiana que Xabier botó la semana pasada. Su cuarto SOF desde marzo, por cierto. Es, desde luego, un constructor veloz; quizá compulsivo.
Así que volvimos a Cazalegas, el pantano donde el primer qajaq groenlandés de Xabier hizo su viaje inaugural. Mismo sitio, pero mucho mejor tiempo y esta vez el público reducido a tan sólo yo. Tampoco había tantos pájaros. Sin embargo, los aguiluchos laguneros que nos acompañaron en la visita anterior anduvieron por allí de nuevo.

Con frecuencia, las baidarkas aleutians parecen envueltas en una cierta mística. Por supuesto, tienen un aspecto bastante particular. Son largas y estrechas y tienen proas bífidas (este rasgo compartido con algunos otros kayaks de Alaska) y popa muy distintivas. Se supone además que son muy veloces, hasta un punto casi misterioso. A pesar de ello, por alguna razón yo nunca he particpado del culto a la baidarka. Me gustan, desde luego, y las encuentra atractivas, pero las considero "tan sólo" otro estupendo kayak tradicional dentro de un grupo bastante numeroso de ellos.

Ahora, sin embargo, tengo experiencia de primera mano con una y , en vivo y en directo, tiene una definitiva presencia imponente que las fotografías no me habían transmitido. Con 5'70 m de eslora resulta un kayak de evidente sustancia. La manga de 48 cm no disminuye esta impresión. De hecho, la acentúa de algún modo. Además, naturalmente, de, para un palista inexperto como yo, introducir un elemento de, digamos, "respeto". Ya sabes, cuando no puedes dejar de preguntarte cuanto tiempo permanecerás cabeza arriba en ese trasto.

Xabier opina que la ha construido con más rocker de lo que sería típico para una baidarka clásica. Tras mirar los dibujos de algunas líneas y fotografías de otras réplicas, yo no estoy seguro de ver mucha diferencia. En cualquier caso, el compromiso entre estabilidad direccional y maniobrabilidad que ha conseguido me parece muy bueno. El barco mantiene el rumbo muy bien, pero responde a los canteos y, para un kayak de sus dimensiones, de hecho me pareció bastante ágil.

En resumen, disfruté por completo de la experiencia. Me pareció un estupendo kayak, cuando menos para las condiciones de agua calma que prevalecieron. La prueba de fuego será el mar, claro, pero, aunque sin otra base que una especie de presentimiento, creo que también se comportará noblemente allí.
Me lo pasé como los indios.
